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En el oscuro planeta de Pablo

abril 4, 2012

Un perro galáctico me estaba persiguiendo, a la cacería se unieron dos perros verdes, uno fucsia, y una perra lila, transparente. No entendía porque, pero no intenté averiguarlo. Salté un jardín, una mesa para dos, un polígono estrecho, y cuando crucé al otro lado de la tarde, un gordo sintético me cortó el paso y tuve que luchar con él. Estaba resbaloso, pesado,  sonriente. Un perro -no se cual de ellos- me logró morder, lo cual no entiendo el  porque, me causo cierto placer; otro perro, el fucsia me brincó a la cara y yo interpuse mi brazo izquierdo y recibí una mordida que me causó igual sensación. Empecé a verme sangre y supe que a pesar de aquello no estaba bien, me deshice  del gordo con todas mis fuerzas y empecé a correr con mas fuerza que antes, empezaba a oscurecer, y aquí en el oscuro planeta de Pablo llueve mucho, empezaron a caer gotas frías, suaves, placenteras. Volteé a mirar y los perros se fueron quedando, entonces llovió mas fuerte y vi a los perros tristes, muy tristes disolverse en la lluvia, me senté en la acera y esperé sus cadáveres, el agua multicolor, pasar bajo mis pies.